
La mañana ha rajado el velo negro de la noche
levanta su luz de estorninos de invierno
rasantes y acompasados en el filo azul del cielo
coreografía de bailes, esculpidos tallados
Mis ojos cóncavos de pestañas rizadas
se han sumergido en millares de otros tantos
miro, observo, fundó en mi mirada
mi alma amasada con esa hambre de vida
Cuando se despierta la casa
levanto las sabanas de mi cuerpo
en vuelo de alas blancas
mis pies descalzos se calzan
de encajadas y crujientes maderas
Una taza de café
en una esquina de la mesa
los sueños se quedan esperando
en la otra esquina de la almohada
Abro ventanas con sus lenguas de persianas
se cuela el ruido en el tiempo de la mañana
horas de minutos, minutos de segundos
segundos que se olvidan, hay tanta prisa
Me disuelvo entre la gente, entré ojos inocentes
niños que batallan desperezando su vida
entre montañas de haberes
en esta pila de áceres
Me disuelvo entre trajes de oficina
entre ojos amarrados a un horario
de prisas y quehaceres, de periódicos
de periodo vigente, noticias
que se hilan de noche
y se deshilan en el día
Observo vidas y miro la vida
reflejada en mis vidriosos ojos
buscando aun más vida
oigo otra vez el ruido de los estorninos
paseando sobre mi cabeza y
escucho en ella, sonetos de violín
piano de Beethoven
Neruda enamorando a las
palabras en su isla.
Oigo la vida.
levanta su luz de estorninos de invierno
rasantes y acompasados en el filo azul del cielo
coreografía de bailes, esculpidos tallados
Mis ojos cóncavos de pestañas rizadas
se han sumergido en millares de otros tantos
miro, observo, fundó en mi mirada
mi alma amasada con esa hambre de vida
Cuando se despierta la casa
levanto las sabanas de mi cuerpo
en vuelo de alas blancas
mis pies descalzos se calzan
de encajadas y crujientes maderas
Una taza de café
en una esquina de la mesa
los sueños se quedan esperando
en la otra esquina de la almohada
Abro ventanas con sus lenguas de persianas
se cuela el ruido en el tiempo de la mañana
horas de minutos, minutos de segundos
segundos que se olvidan, hay tanta prisa
Me disuelvo entre la gente, entré ojos inocentes
niños que batallan desperezando su vida
entre montañas de haberes
en esta pila de áceres
Me disuelvo entre trajes de oficina
entre ojos amarrados a un horario
de prisas y quehaceres, de periódicos
de periodo vigente, noticias
que se hilan de noche
y se deshilan en el día
Observo vidas y miro la vida
reflejada en mis vidriosos ojos
buscando aun más vida
oigo otra vez el ruido de los estorninos
paseando sobre mi cabeza y
escucho en ella, sonetos de violín
piano de Beethoven
Neruda enamorando a las
palabras en su isla.
Oigo la vida.
Soledad.B